Lección 1 de 5
Cómo se prepara una entrevista (y cómo no)
Preparar no es memorizar respuestas: es tener material listo para usar.
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Hay dos formas de llegar mal a una entrevista. Una es no preparar nada y improvisar. La otra, menos obvia, es aprenderse respuestas de memoria: se nota enseguida, suena a recitado y en cuanto te preguntan algo apenas distinto, se cae todo.
Preparar bien es otra cosa: es tener a mano cinco o seis situaciones concretas de tu vida que puedas contar, y saber qué muestra cada una. Con ese material armás casi cualquier respuesta en el momento, con tus palabras.
- Una vez que trabajaste en equipo y salió bien.
- Un problema que resolviste solo, con lo que tenías.
- Algo que te salió mal y qué hiciste después.
- Una vez que aprendiste algo rápido porque no te quedaba otra.
- Una situación con alguien difícil: un cliente, un compañero, un profesor.
- Algo de lo que estés genuinamente orgulloso, aunque no sea laboral.
Lo otro que se prepara es la empresa. Cinco minutos en su web y su LinkedIn: a qué se dedican, qué venden, hace cuánto están, qué publicaron último. Con eso ya estás arriba de la mayoría.