Lección 2 de 5
Qué poner si no tenés experiencia
El inventario de lo que sí tenés: casi siempre es más de lo que creés.
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“No tengo nada para poner” es la frase que más escucho. En el noventa por ciento de los casos es falsa: lo que pasa es que estás midiendo tu vida con la vara de un empleo formal, y hay muchas otras cosas que cuentan.
Todo lo que sigue es experiencia válida en un CV de primer empleo, siempre que lo cuentes con lo que hiciste y no solo con el título:
- Estudios: la carrera o el secundario, con año en curso y materias o áreas fuertes si son relevantes.
- Prácticas profesionales, pasantías y trabajos de campo de la facultad.
- Proyectos: trabajos finales, proyectos de cátedra, cosas que hiciste por tu cuenta.
- Voluntariados y participación en centros de estudiantes, clubes, parroquias, ONGs.
- Trabajos informales: cuidar chicos, atender el negocio familiar, ventas por redes, verano en gastronomía, changas.
- Cursos y certificaciones, incluidos los online, si los terminaste.
- Idiomas, con el nivel real.
- Herramientas que manejás: Excel, Canva, sistemas de caja, redes sociales, lo que sea.
Débil: “Ayudaba en el kiosco familiar.” · Bien: “Atención al público en comercio familiar (2023–2024). Atendía en el turno tarde, manejaba caja y cierre diario, y me encargaba de reponer y controlar el stock de mayor rotación.” Es lo mismo. Cambia qué se entiende que sabés hacer.
La regla para escribir cada ítem: verbo en pasado + qué hacías + con qué resultado o volumen, si lo tenés. “Atendía”, “organizaba”, “coordiné”, “armé”. Nunca “responsable de tareas varias”.